El que se ha armado Obama, don Barack, en su visita a la capital carioca. Y es que Brasil no es para principiantes...
Vino don Barack convencido, como siempre, de que también entre los impresionantes morros de Río de Janeiro, acechaba la historia; esta vez, para establecer una nueva americanidad que, basada en la igualdad entre países, la proximidad y la buena voluntad, proporcione algún descanso a los planificadores económmicos USA, frente a los resolutivos chinos que, sin molestarse en aprender samba, ni en hablar tontamente de fútbol, ni en traerse a sus mujeres y niños de paseo, acaban con el zurrón lleno.
Brasil puede con todo y cuando uno se rinde a esa evidencia y se deja llevar, comienza a disfrutar. Por ejemplo, del susto que se han llevado los americanos, con este viaje de su presidente. Para empezar, eran los presidentes brasileños los que, conseguidas las credenciales, corrían a hacer cola en la Casa Blanca para pedir audiencia. No así Dilma, que desde el principio y sin los mohines seudoizquierdosos de su antecesor, ni complejo de ninguna clase, incluyó a Obama en su plan de márketing, y ¡vaya si le ha sacado partido a la visita! Obama venía como Shakira: a llenar estadios, hacer caridad y repartir sonrisas. Pero Dilma le tenía preparada una agenda de trabajo sin concesiones, falsas complacencias, ni gestos inútiles.
Para empezar, la almendra del viaje ha sido el paso por Brasilia, como no podía ser de otra manera, pero los americanos intentaban evitar. Y ahí Niemeyer, y la configuración que dio al palacio de Planalto, impide cualquier frivolidad. Por la rampa de acceso hasta la presidenta, solo circulan los que vienen a trabajar, así que Michele y las niñas, tan monas, se tuvieron que esperar a que la señora Dilma se dignara dirigirles un par de sonrisas, bien gauchas (Dilma Roussef es de Puerto Alegre), como diciendo: y a estas ¿a qué las traes? No se ha vuelto a saber de doña Michelle que, desilusionada, prácticamente ni se ha cambiado de vestido en todo el viaje.
Don Barack venía a hacer una oferta de cazabombarderos que Dilma no podría rechazar, pero la ha rechazado. No afloja, tampoco, el americano: Dan Restrepo (su asesor de cintura americana para abajo, o sea, del Canal de Panamá a la Tierra del Fuego) todavía anda retorciendo la sintaxis para explicar que, en ese caso, no hay apoyo a Brasil en su ambición de formar parte del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque resulte obvio que de todo se pueda hablar, y también que lo que hoy no es, mañana puede ser.
La señora Roussef ha sido aceptada por los brasileños con cotas de popularidad iguales s las de Lula en sus primeros tres meses. Y lo consigue sin dar tres cuartos al pregonero: no sube los intereses para luchar contra la inflación, pero reduce la inversión pública para desesperación de su partido, y aunque aumenta el salario mínimo, no la hace en la cantidad que pedían los sindicatos. Así que a Lula solo le queda el recurso al pataleo: no ha querido ir a comer con este señór tan simpático, a pesar de que Dilma invitó a todos los expresidentes. En esa línea, también ha prohibido al Secretario de Movimientos Sociales de su partido, Wanderley Silva, que montara ninguna manifa a Obama con estridencias maoistas y sandeces nacionalistas varias. Todos quietos, que ella controla y en ella confían ya los brasileños. Así que sus actuaciones resultan contundentes y convincentes.
Y si los americanos quieren parte del iguazú petrolífero descubierto frente a Río, precisamente, pues ya pueden ir olvidándose de su subvencionado athanol de maiz y comprando el brasileño de caña. Con la misma firmeza ha respondido Obama, desde luego, pero eso ya se esperaba. Agenda de trabajo, además, con final anticlimático, porque no se ha querido dar rueda de prensa conjunta; que a doña Dilma, en el fondo, lo de Libia tampoco le gusta, aunque se haya abstenido en la votación del Consejo de Seguridad. Y Lula comiéndose las uñas en su pueblo.
La sombra de Dilma no será alargada, pero como ensanchada sí que lo es , desde luego, llega a Río. Donde manda Sergio Cabral, gran amigo y colaborador de Lula y que, como buen lehendakari, se había montado una orgía de representatividad internacional... que la sombra de Dilma no ha dejado brillar. Obama quería anunciar una nueva era para las américas en la plaza de Río, nada menos, ante tropecientos mil brasileños enfervorizados, que el gobernador Cabral parecía dispuesto a agenciar. Pues de eso nada: al teatro, en una recepción bastante cursi, llena de actrices y actores (aunque no he visto a Willy Toledo reivindicando nada: ¿cuestión de seguridad, de agenda?) Antes de eso, la visita a la favela Ciudad de Dios también ha sido bastante sosa y, sobre todo, breve. Así que el encuentro de Obama con el pueblo brasileño tendrá que esperar, sin que el pueblo brasileño haya dado muestra alguna de impaciencia. La agenda cultural que proponían los americanos ha quuedado oscurecida por la mucho más económica de Dilma.
Y no sé si con tanto cambio e imprevisto, Obama habrá tenido que rehacer su dicurso en el famoso Air Force One, de camino a Río, pero le ha salido bien flaco, como dicen los brasileños. Dedicar tanto espacio a la manida canción de Jorge Bem, con sus bendiciones divinas y bellezas naturales, ya huele. Y muy forzado el paralelismo entre los estados unidos de América y de Brasil. Hasta Colón, sin nombrarlo, se ha remontado el prócer y, desde entonces, todo no ha sido otra cosa sino un asombroso y sostenido esfuerzo hacia la libertad de los pueblos americanos. Con ligeros contratiempos dictatoriales, pero aquí está Brasil para dar ejemplo a los árabes sobre cómo se libra uno de sátrapas indeseables, sin morir en el intento. Y ¡cómo ha celebrado don Barack la concesión a Río de las olimpiadas! Sobre todo, no ha ocultado, porque aspira a que sean los americanos los que organicenn el tinglado. Pero ahí sí le aseguro yo, señor Obama, que ha metido su bien torneada pierna: no es Brasil un país al que se pueda venir a enseñar nada.
Mientras, Dilma pasaba el domingo en Brasilia, con su madre, la tía y la hija, con las que vive, haciéndose todas las uñas para no tener que pensar en esas futesas durante la semana, y de paso, comentando la poca gracia de esa Michelle , que a qué habrá venido.
El hablador ejercita la capacidad que lo entitula aplicándola a la realidad que le rodea, asalta, sueña o, hasta, celebra. Se cree "donado" para ello, aunque no asumiría la responsabilidad de la huella indeleble, sí el burbujeo virtual y pasajero de las palabras. Y lo hace desde una perspectiva picaresca, sin esperanza ni ambición: pero es que hay que vivir...
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domingo, 20 de marzo de 2011
domingo, 27 de febrero de 2011
¡DESFILEN YA, COÑO!
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| El inefable. |
Pero, dejando a la historia cuidar de su atormentada y evasiva memoria, me atrevo a pedir una conmemoración de la efeméride con un Día Nacional del Cabreo, un día en el que cada español se pueda dirigir a los medios de comunicación, o al mismísimo Congreso, expresando su cabreo, la urgencia que le provoca alguna situación pública, política, que no acaba de digerir. Dejemos por un día aflorar ese guardia civil que, dicen, todos los españoles llevamos dentro. Unos mandarán sentarse a unos, otros dejar de hacer el chorizo a otros... y yo : que desfilen unos cuantos hacia la puerta de salida, por entender que ya pasó su oportunidad.
Empezando por el Señor Zapatero. Sí, váyase, devuelva a Sonsoles a las tierras altas leonesas y haga feliz, al menos, a una española, ya que poco pudo con los otros cuarenta y tantos millones (por no hacer sangre ahora con su promesa de aliar a todas las civilizaciones del planeta, en astral conjunción que vocearon sus vestales). Su proyecto de refundación lingüística de la realidad ha fracasado. No bastaba con afirmarlo para que se articulara España, anunciar los brotes verdes no revitalizó el estragado arbusto de la economía patria, las palabras altisonantes no fueron escuchadas ni en Europa, Moratinos no pasó de Ceuta en su panarabismo, las señoras no se pusieron a parir por los incentivos fiscales, ni llegó la reclamada laicidad de la educación, la violencia contra las mujeres aumenta con ministerio y sin él... Y los demás avances sociales de los que blasona, se extendieron a la vez por todo occidente, los abandera la izquierda y los implanta la derecha, sin mayor problema, del Guadalquivir al Elba.
Zapatero solo tiene un plan: aguantar y trasladar a los españoles, en primera persona, los datos que, con mayor o menor fiablilidad, le adelanta el FMI: que para el 2013 España estará creciendo otra vez por encima de la media europea. Si quiere le doy otro dato, igualmente decisivo en la determinación del voto para las próximas elecciones: en 2111, todos calvos... o no, visto que hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad.
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| Vestida por su enemigo. |
Todos estábamos dispuestos a creer en ella. Hasta que, ya casada, empezó a escuchar los cantos de sirena que sonaban, quizá en el propio lecho nupcial... Y salió corriendo a la peluquería en una búsqueda de imagen sin fin, que la tiene de tienda en tienda, buscando nuevas maneras de romper cualquier protocolo. Porque España está preparada para eso. Y para más, pero no conviene confundir lo posible y lo conveniente.
Dicho sea de paso, todas estas señoras de la política en España. podrían estudiar un poco a Dilma Roussef, en lugar de hacerse tanto la mascarilla. Vestida por su sastra de siempre en Porto Alegre (igual pudiera haber sido de Lagartera) y con una solución capilar que no requiere más mantenimiento que la ducha diaria, Dilma impacta por lo que es: una extraordinaria trabajadora, dedicada a la alta misión que le encomedaron las urnas. Porque ¿de dónde sacan tiempo nuestras políticas para tanto cambiar de trapo? No, no era la imagen, era el contenido, por mucho que Pepe Blanco siga empeñado en convertirse en el anuncio correcto del político que soñó el filósofo Inerarity, solo pasándose por la esteticién cada dos por tres.
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| Formales... |
Y no confundir el diagnóstico con el aplicable al joven de los Costa, por muy valencianos que sean ambos: lo de éste es un problema de identidades cruzadas, que su hermano mayor podría arreglar con un simple par de tortas. Si hubo o no delito corresponde a la Justicia determinar, pero, más que por los trajes, yo buscaría por las fajas: ¿quién les proveía, y en qué cantidades, esas prendas semiíntimas que les permiten aparecer en el Congreso Valenciano como tubos de uralita?
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| ...y de sport |
Y por terminar ese día de cabreo circunscrito al ámbito de la política, añado solo dos peticiones más, invocando la misma razón para aconsejar su marcha, la estética: Rajoy y Rouco, basta, por favor.
jueves, 17 de febrero de 2011
De ratones y hombres.
No siempre ha sido así, pero, ahora, ser europeo es garantía de alcanzar un desarrollo humano/ista razonable y sostenible, en el que cuerpo y mente puedan aunar estrategias y objetivos en pro de una vida cada vez mejor. En general, en Europa los estados no se vuelven contra sus ciudadanos y hasta, más bien, se la cogen con papel de fumar a la hora de exigirles sus obligaciones. Que suelen ser fiscales para la gran mayoría, y también penales, civiles, o hasta militares, según, ya , las tendencias y comportamientos de cada uno.
No es así, por unas razones u otras, en grandes territorios de la América portugués, anglo o hispano parlante. Y no es así, en absoluto, en Cuba, la perla caribeña que con la misma facilidad con que se abre de piernas a los extraños, cierra sus entrañas a los propios; ocasionando tanto dolor, que bastaría para que algún tribunal, de algúna organización, de algún mundo, privara a su gobierno de la patria potestad sobre el pueblo. Porque ya está bien de que los ratones tiranicen a los hombres.
Hay lugares, como Cuba, en los que la mera existencia, el hecho de nacer, te coloca frente al estado. Eres homosexual y te conviertes en un enemigo, parece que personal,de Fidel Castro. Con lo que ya eres reo de todo tipo de represión, sí, penal, civil y militar. Ha sido detenido un grupo de homos que han dado, encima, en asociarse, y, ya son ganas, adscribirse al nombre de Reynaldo Arenas. Pues la asociación entera está en la cárcel (no deben pasar de seis o siete miembros, pero son la asocicaión entera, con algún admirador que se encontraba en el lugar equivocado cuando los ratones patrullaban) . Detenidos el pasado lunes, de momento no se sabe dónde se encuentran, tampoco de qué se les acusa, ni, muucho menos, cómo se les auxilia, nada.
Eso es un dato, solo, de los muchos que aparecen en las páginas de los diarios europeos dando cuenta de hechos similares, y peores, por todo el mundo. Tras los datos hay vidas, planes, proyectos, que se vienen abajo por la arbitrariedad de un raton gris que se decidió a armarla, y cercenó el futuro de hombres que, de entrada, y aunque ese fuera su único valor, han tenido la sensatez de reclamar sus derechos... de hombre, ese mundo tan ajeno al de los ratones.
España se estremece ante cualquier represión política o merma de la libertad de expresión. Y si algún partido de fútbol excesivo, o cualquier otra circunstancia, distrajera nuestra atención; si, Lenin no lo quiera, se nos pasara algo por alto, ahí estará Willy Toledo manifestándose para denunciar la culpabilidad de nuestra siesta burguesa. Y la cosa va por barrios, otras veces es el PP el que se empeña en organizar la cabalgata de los reyes magos en La Habana, para que se hable de valores, supongo. El caso es ese, que con la política la gente se moviliza fácil. Que se pateen maricones ya no importa tanto. Porque en el fondo, como se decía en tiempos de Franco, algo habrán hecho.
A nadie extraña (bueno, esto no es exacto: hay a quién ha extrañado, sí) que el poder salga en tromba por los fueros de un ciclista en cuya sangre se han encontrado sustancias dopantes. Parece labor propia de jefes de gobierno y oposición, esa de velar por la cantidad, calidad o efectos de las drogas que se embaulan sus ciudadanos. Pero ¿quién es el guapo que sale a defender a los homosexuales de los atropellos de que puedan ser objeto? Y menos, salvo alusiones demasiado genéricas, en un contexto internacional en el que tan de moda está defender cualquier otro derecho humano que no sea "ese". Vamos, ni la Trini, que tan mona se pone para acudir a bodas de sus amigos galeristas (por lo menos...), tiene nada qué decir de lo que ocurra en Cuba a este respecto.
El cinismo de los ratones es de sobra conocido, no tienen mayor inconveniente en exponer la juventud de Cuba a las frustraciones de tantos europeos que allá deponen sus miserias, sobre los cuerpos dorados de los caribeños, siempre que dejen, claro está, las ansiadas divisas. En los hoteles internacionales, los cubanos se muestran todo lo respetuosos con los derechos humanos, que cabe esperar de quien comercia con su juventud. Pero cuando se apagan las luces y se va el público, si algún hombre se atreve a serlo desafiando la condición de los ratones, bueno, hay medios para reducirlo.
Así que cada vez que veo una de esas películas de veranos y azoteas habaneros, calenturas y salsa, con las que lo más tonto del cine español se adorna de multiculturalismo, siento ese mismo cinismo tras la mistificación pseudopropagandística cuyos únicos beneficiarios son, desde luego, los ratones. ¿Cómo se puede trabajar con ningún valor simbólico, de esos que maneja el arte, e ignorar que solo acceden a Internet los ratones? ¿Ve, mientras ruedan, el señor Zambrano (u otros), a los hombres que duermen en los parques de La Habana, esperando que abra la Embajada Americana para conseguir veinte minutos de conexión?, por supuesto a unas velocidades que no permiten ni gestionar el correo.
Nadie en la izquierda europea puede tirar la primera piedra en la consideración que Fidel Castro ha disfrutado del Guadalquivir a los Urales. Pero gloria al que tire la última y, mientras tanto, sea la que sea, es hora de que los medios de comunicaciónn dejen de reir las gracias de un Castro fantasmal, cuando sale a animar al pueblo egipcio a la revuelta o a pontificar sobre cualquier cosa, ahora que parece que recupera la forma y ya alcanza los 45 minutos de discurso sin tener que recurrir a clembuterol de ninguna clase, que se sepa.
Quedan revoluciones pendientes y nuestra buena vida no puede hacer que las olvidemos. La represión de las ideas es terrible, pero no se conoce régimen, fórmula de gobierno o jerarquización colectiva, en la que no se ejerza de una u otra forma. Su represión por la violencia causa el natural impacto de las imágenes que vemos continuamente en la televisión: bahreiníes perforados por perdigones, iranís tiroteados, egipcios apaleados... Pero son fenómenos que cuentan con la repulsa mundial, de ahí, que sin menoscabar la enorme injusticia de cualquier aplicación de la violencia, se establezca una lucha en la que se conocen los medios y los fines, y cada uno elige entre plegarse al poder dominante o combatirlo.
La represion que se ejerce sobre los cuerpos es todavía más cruel: el reprimido no tiene cómo escapar, ni de ella ni del cuerpo que la origina. Cuando en Stonewall, aquellos americanos, musculosos o no, comenzaron a devolver las bofetadas a la policía, comenzó un camino que estamos recorriendo con más dignidad y coraje del que los ratones nos atribuyen habitualmente. Es el cuerpo el lugar de la identidad del individuo, también el de su vinculación a la sociedad; si se encarcela, tortura y hurta ese cuerpo, se está cercenando al individuo, lo que no da derecho a venir luego pidiendo fondos de cooperación al desarrollo: ¿a qué desarrollo?
No es así, por unas razones u otras, en grandes territorios de la América portugués, anglo o hispano parlante. Y no es así, en absoluto, en Cuba, la perla caribeña que con la misma facilidad con que se abre de piernas a los extraños, cierra sus entrañas a los propios; ocasionando tanto dolor, que bastaría para que algún tribunal, de algúna organización, de algún mundo, privara a su gobierno de la patria potestad sobre el pueblo. Porque ya está bien de que los ratones tiranicen a los hombres.
Hay lugares, como Cuba, en los que la mera existencia, el hecho de nacer, te coloca frente al estado. Eres homosexual y te conviertes en un enemigo, parece que personal,de Fidel Castro. Con lo que ya eres reo de todo tipo de represión, sí, penal, civil y militar. Ha sido detenido un grupo de homos que han dado, encima, en asociarse, y, ya son ganas, adscribirse al nombre de Reynaldo Arenas. Pues la asociación entera está en la cárcel (no deben pasar de seis o siete miembros, pero son la asocicaión entera, con algún admirador que se encontraba en el lugar equivocado cuando los ratones patrullaban) . Detenidos el pasado lunes, de momento no se sabe dónde se encuentran, tampoco de qué se les acusa, ni, muucho menos, cómo se les auxilia, nada.
Eso es un dato, solo, de los muchos que aparecen en las páginas de los diarios europeos dando cuenta de hechos similares, y peores, por todo el mundo. Tras los datos hay vidas, planes, proyectos, que se vienen abajo por la arbitrariedad de un raton gris que se decidió a armarla, y cercenó el futuro de hombres que, de entrada, y aunque ese fuera su único valor, han tenido la sensatez de reclamar sus derechos... de hombre, ese mundo tan ajeno al de los ratones.
España se estremece ante cualquier represión política o merma de la libertad de expresión. Y si algún partido de fútbol excesivo, o cualquier otra circunstancia, distrajera nuestra atención; si, Lenin no lo quiera, se nos pasara algo por alto, ahí estará Willy Toledo manifestándose para denunciar la culpabilidad de nuestra siesta burguesa. Y la cosa va por barrios, otras veces es el PP el que se empeña en organizar la cabalgata de los reyes magos en La Habana, para que se hable de valores, supongo. El caso es ese, que con la política la gente se moviliza fácil. Que se pateen maricones ya no importa tanto. Porque en el fondo, como se decía en tiempos de Franco, algo habrán hecho.
A nadie extraña (bueno, esto no es exacto: hay a quién ha extrañado, sí) que el poder salga en tromba por los fueros de un ciclista en cuya sangre se han encontrado sustancias dopantes. Parece labor propia de jefes de gobierno y oposición, esa de velar por la cantidad, calidad o efectos de las drogas que se embaulan sus ciudadanos. Pero ¿quién es el guapo que sale a defender a los homosexuales de los atropellos de que puedan ser objeto? Y menos, salvo alusiones demasiado genéricas, en un contexto internacional en el que tan de moda está defender cualquier otro derecho humano que no sea "ese". Vamos, ni la Trini, que tan mona se pone para acudir a bodas de sus amigos galeristas (por lo menos...), tiene nada qué decir de lo que ocurra en Cuba a este respecto.
El cinismo de los ratones es de sobra conocido, no tienen mayor inconveniente en exponer la juventud de Cuba a las frustraciones de tantos europeos que allá deponen sus miserias, sobre los cuerpos dorados de los caribeños, siempre que dejen, claro está, las ansiadas divisas. En los hoteles internacionales, los cubanos se muestran todo lo respetuosos con los derechos humanos, que cabe esperar de quien comercia con su juventud. Pero cuando se apagan las luces y se va el público, si algún hombre se atreve a serlo desafiando la condición de los ratones, bueno, hay medios para reducirlo.
Así que cada vez que veo una de esas películas de veranos y azoteas habaneros, calenturas y salsa, con las que lo más tonto del cine español se adorna de multiculturalismo, siento ese mismo cinismo tras la mistificación pseudopropagandística cuyos únicos beneficiarios son, desde luego, los ratones. ¿Cómo se puede trabajar con ningún valor simbólico, de esos que maneja el arte, e ignorar que solo acceden a Internet los ratones? ¿Ve, mientras ruedan, el señor Zambrano (u otros), a los hombres que duermen en los parques de La Habana, esperando que abra la Embajada Americana para conseguir veinte minutos de conexión?, por supuesto a unas velocidades que no permiten ni gestionar el correo.
Nadie en la izquierda europea puede tirar la primera piedra en la consideración que Fidel Castro ha disfrutado del Guadalquivir a los Urales. Pero gloria al que tire la última y, mientras tanto, sea la que sea, es hora de que los medios de comunicaciónn dejen de reir las gracias de un Castro fantasmal, cuando sale a animar al pueblo egipcio a la revuelta o a pontificar sobre cualquier cosa, ahora que parece que recupera la forma y ya alcanza los 45 minutos de discurso sin tener que recurrir a clembuterol de ninguna clase, que se sepa.
Quedan revoluciones pendientes y nuestra buena vida no puede hacer que las olvidemos. La represión de las ideas es terrible, pero no se conoce régimen, fórmula de gobierno o jerarquización colectiva, en la que no se ejerza de una u otra forma. Su represión por la violencia causa el natural impacto de las imágenes que vemos continuamente en la televisión: bahreiníes perforados por perdigones, iranís tiroteados, egipcios apaleados... Pero son fenómenos que cuentan con la repulsa mundial, de ahí, que sin menoscabar la enorme injusticia de cualquier aplicación de la violencia, se establezca una lucha en la que se conocen los medios y los fines, y cada uno elige entre plegarse al poder dominante o combatirlo.
La represion que se ejerce sobre los cuerpos es todavía más cruel: el reprimido no tiene cómo escapar, ni de ella ni del cuerpo que la origina. Cuando en Stonewall, aquellos americanos, musculosos o no, comenzaron a devolver las bofetadas a la policía, comenzó un camino que estamos recorriendo con más dignidad y coraje del que los ratones nos atribuyen habitualmente. Es el cuerpo el lugar de la identidad del individuo, también el de su vinculación a la sociedad; si se encarcela, tortura y hurta ese cuerpo, se está cercenando al individuo, lo que no da derecho a venir luego pidiendo fondos de cooperación al desarrollo: ¿a qué desarrollo?
martes, 1 de febrero de 2011
Obama del Nilo.
La gran nación musulmana se pone en marcha, y la confusión de Occidente sobre el sentido, dirección, duración y alcance de esa marcha, es solo tan obnubilante como lo viene siendo desde el año 711 de nuestra era.
Como desde el primer Romancero, los comentaristas se dividen entre los promotores del moro caballero, los que vilipendian al traidor, los exégetas de una civilización sin par en sofisticación y hondura filosófica, o los que la tildan de bárbara e incomprensible. Todo eso circula por los medios de comunicación, con una precipitación que va a dar la razón a los que aseguran que Internet acabó con la lectura.

A mi me encanta Goytisolo ("No creas lo que ven tus ojos..." en El País de uno de estos días) y la estupenda comparación que establece entre el mundo musulmán actual, con sus alegres jeques
dilapidando petrodólares sin tasa, y los sanguíneos cristianos viejos de nuestra España barroca, gastando sin medida ni remedio los frutos que también venían de las entrañas de la tierra, sin mucha elaboración posterior. Para eso estaban los ingleses, o los americanos, ahora.
Goytisolo me corregirá si yerro (y si quiere) pero la gran diferencia estriba en que nunca la cultura musulmana alumbró un Cervantes (no un "Instituto", que de poco le iba a servir, sino un Miguel), aunque sí erasmos, que tampoco vienen mal. Pero un Quijote, advirtiendo con su ejemplar idealismo de los peligros de tantos engaños a los ojos, vividos como realidades por las élites más inconscientes, se quiera o no se quiera, nos ha sido crucial. También a los ingleses, que lo reconocen más que nosotros.
Como los españoles del Cristianismo en otros tiempos, los musulmanes han abusado del Islam para justificar sus anacrónicas oligarquías, su ignorancia orgullosa, su desinterés por el progreso, en sociedades en las que la educación se vio sustituída por un adoctrinamiento insufrible y el pensamiento por una memorización de los textos sagrados, cuando menos mareante, cuando más, castrante. Yo todavía recuerdo por sus nombres a todos los hijos de Jacob.
Para conocer la situación que ha dado lugar al levantamiento de Egipto, no vale la pena perder el tiempo con los periódicos españoles. Leer "El Edificio Yakobian" es mucho más eficaz para acercarse a la frustración, la vergüenza y la humillación que supone ser joven, hoy, en un país musulmán. Vivir con los personajes de Al Aswany por unos días, es como compartir las calles y confidencias de los habitantes de Rabat, o de Argel, por solo hablar de las grandes capitales. Lo que pueden ser Fez, Tánger o Tetuan, ya forma parte de otra variable sociológica aún más cruel.
Esos jóvenes con ingresos en torno a los 300 € mensuales, los que trabajan, sin posibilidad alguna de comprar una casa, por tanto de casarse, y por ende de aproximarse a sus sueños de independencia y realización personal, en el amor o en la plenitud profesional; esos son los que están en la calle. Los que buscan su inclusión en la contemporaneidad, aún con estilismos tan alternativos (y complementarios) a los nuestros como los que muestran los jóvenes egipcios de estas fotos, tomadas en los años 30 del siglo anterior (y ejemplarmente conservadas por la Arab Image Foundation de Beirut). ¿O es que alguien se piensa que hay algún joven al que le guste vestir esas faldas, depués de ver a Beckam en calzoncillos? Por no hablar de ellas, convertidas en sacos hasta en la playa..., a la que, por otra parte, tampoco pueden dejar de ir, porque los tiempos son los que son, y la clase media, por precaria que sea, obliga.
Quienes hasta hace un mes nada sabían de todo eso, a pesar de estarse dedicando a los nobles oficios de informar y opinar, se echan las manos a la cabeza y convienen ahora en que la culpa es de Europa, por llevar décadas mirando para otro lado y no querer ver los efectos de las dictaduras mediterráneas. Lo que no nos ayuda mucho a explicarnos nada, porque bien podría el señor Sarkozy haber mantenido su apoyo a Ben Alí un par de años más. O la Merkel esperar a una honrrosa jubilación de Mubarak. (Por cierto, Trinidad Jiménez, también andaba en este negociado ¿no?) . Pero está ocurriendo, lo estamos viendo, ahora.
¿Quién es El Shaheed? ¿Quién se esconde tras la identidad de ese agitador egipcio sin tono religioso ni, aparentemente, ideológico? ¿Quién está convocando a los egipcios? ¿El Baradei se ha metido fraile en secreto, y es el nuevo ayatolah, todavía en la sombra? Un activista consigue sacar de sus casas a cientos de miles de egipcios, que vuelven a confiar en la acción directa, no declara su gracia y promete reintegrarse en su trabajo apenas vuelva la calma... ¿será Obama?
Aún va a tener razón Zapatero, en este su iluminado final, y la alianza de civilizaciones va a ser la única solución; al menos la solución que ESTÁ en marcha. El imparable avance de China en África, el más controlable que experimentan sus posiciones en América Latina, la pujanza de otros países emergentes, con cuentas que saldar con el antiguo imperialismo Occidental, hacen del bloque musulmán el único prospecto y/o cliente seguro, para ese Occidente que tiene que seguir vendiendo e influyendo políticamente para seguir haciéndolo, uniéndose a quién, en realidad, nunca estuvo tan lejos.
Se nos avisó que el mundo cambiaría después de la invasión de Irak, que sería otro tras el 11 de septiembre, que daría un vuelco con la crisis... ¿Cómo dificultar el acceso de China a las fuentes de energía, si no extendiendo el modelo democrático liberal a la nación musulmana? Mal año para los dictadores, este del Conejo que con tanta facilidad salta y se esconde, huye y reaparece, y empieza ya.
O, ¿para qué creíamos que estaba Obama en la Casa Blanca?, ¿para promocionar Marbella? No se piensa mucho en una oscura ciudad holandesa, que tiene un bonito hotel, de nombre Bildelberg, en el que se formó un club... ¿recuerdan?, que hace poco se reunió en Sitges (que ya es ir de camuflaje...). Qué, cómo y desde dónde se gobiernan nuestras democracias imperfectas es algo que, llegados a este punto, habría que preguntar a Pilar Urbano, lo que tampoco sé si nos iba a llevar muy lejos.
PD: dedicado con cariño a Hayat Ben Saydi, bellìsima argelina, que siempre será ella.
Como desde el primer Romancero, los comentaristas se dividen entre los promotores del moro caballero, los que vilipendian al traidor, los exégetas de una civilización sin par en sofisticación y hondura filosófica, o los que la tildan de bárbara e incomprensible. Todo eso circula por los medios de comunicación, con una precipitación que va a dar la razón a los que aseguran que Internet acabó con la lectura.

A mi me encanta Goytisolo ("No creas lo que ven tus ojos..." en El País de uno de estos días) y la estupenda comparación que establece entre el mundo musulmán actual, con sus alegres jeques
dilapidando petrodólares sin tasa, y los sanguíneos cristianos viejos de nuestra España barroca, gastando sin medida ni remedio los frutos que también venían de las entrañas de la tierra, sin mucha elaboración posterior. Para eso estaban los ingleses, o los americanos, ahora.
Goytisolo me corregirá si yerro (y si quiere) pero la gran diferencia estriba en que nunca la cultura musulmana alumbró un Cervantes (no un "Instituto", que de poco le iba a servir, sino un Miguel), aunque sí erasmos, que tampoco vienen mal. Pero un Quijote, advirtiendo con su ejemplar idealismo de los peligros de tantos engaños a los ojos, vividos como realidades por las élites más inconscientes, se quiera o no se quiera, nos ha sido crucial. También a los ingleses, que lo reconocen más que nosotros.
Como los españoles del Cristianismo en otros tiempos, los musulmanes han abusado del Islam para justificar sus anacrónicas oligarquías, su ignorancia orgullosa, su desinterés por el progreso, en sociedades en las que la educación se vio sustituída por un adoctrinamiento insufrible y el pensamiento por una memorización de los textos sagrados, cuando menos mareante, cuando más, castrante. Yo todavía recuerdo por sus nombres a todos los hijos de Jacob.
Para conocer la situación que ha dado lugar al levantamiento de Egipto, no vale la pena perder el tiempo con los periódicos españoles. Leer "El Edificio Yakobian" es mucho más eficaz para acercarse a la frustración, la vergüenza y la humillación que supone ser joven, hoy, en un país musulmán. Vivir con los personajes de Al Aswany por unos días, es como compartir las calles y confidencias de los habitantes de Rabat, o de Argel, por solo hablar de las grandes capitales. Lo que pueden ser Fez, Tánger o Tetuan, ya forma parte de otra variable sociológica aún más cruel.
Esos jóvenes con ingresos en torno a los 300 € mensuales, los que trabajan, sin posibilidad alguna de comprar una casa, por tanto de casarse, y por ende de aproximarse a sus sueños de independencia y realización personal, en el amor o en la plenitud profesional; esos son los que están en la calle. Los que buscan su inclusión en la contemporaneidad, aún con estilismos tan alternativos (y complementarios) a los nuestros como los que muestran los jóvenes egipcios de estas fotos, tomadas en los años 30 del siglo anterior (y ejemplarmente conservadas por la Arab Image Foundation de Beirut). ¿O es que alguien se piensa que hay algún joven al que le guste vestir esas faldas, depués de ver a Beckam en calzoncillos? Por no hablar de ellas, convertidas en sacos hasta en la playa..., a la que, por otra parte, tampoco pueden dejar de ir, porque los tiempos son los que son, y la clase media, por precaria que sea, obliga.
Quienes hasta hace un mes nada sabían de todo eso, a pesar de estarse dedicando a los nobles oficios de informar y opinar, se echan las manos a la cabeza y convienen ahora en que la culpa es de Europa, por llevar décadas mirando para otro lado y no querer ver los efectos de las dictaduras mediterráneas. Lo que no nos ayuda mucho a explicarnos nada, porque bien podría el señor Sarkozy haber mantenido su apoyo a Ben Alí un par de años más. O la Merkel esperar a una honrrosa jubilación de Mubarak. (Por cierto, Trinidad Jiménez, también andaba en este negociado ¿no?) . Pero está ocurriendo, lo estamos viendo, ahora.
¿Quién es El Shaheed? ¿Quién se esconde tras la identidad de ese agitador egipcio sin tono religioso ni, aparentemente, ideológico? ¿Quién está convocando a los egipcios? ¿El Baradei se ha metido fraile en secreto, y es el nuevo ayatolah, todavía en la sombra? Un activista consigue sacar de sus casas a cientos de miles de egipcios, que vuelven a confiar en la acción directa, no declara su gracia y promete reintegrarse en su trabajo apenas vuelva la calma... ¿será Obama?
Aún va a tener razón Zapatero, en este su iluminado final, y la alianza de civilizaciones va a ser la única solución; al menos la solución que ESTÁ en marcha. El imparable avance de China en África, el más controlable que experimentan sus posiciones en América Latina, la pujanza de otros países emergentes, con cuentas que saldar con el antiguo imperialismo Occidental, hacen del bloque musulmán el único prospecto y/o cliente seguro, para ese Occidente que tiene que seguir vendiendo e influyendo políticamente para seguir haciéndolo, uniéndose a quién, en realidad, nunca estuvo tan lejos.
Se nos avisó que el mundo cambiaría después de la invasión de Irak, que sería otro tras el 11 de septiembre, que daría un vuelco con la crisis... ¿Cómo dificultar el acceso de China a las fuentes de energía, si no extendiendo el modelo democrático liberal a la nación musulmana? Mal año para los dictadores, este del Conejo que con tanta facilidad salta y se esconde, huye y reaparece, y empieza ya.
O, ¿para qué creíamos que estaba Obama en la Casa Blanca?, ¿para promocionar Marbella? No se piensa mucho en una oscura ciudad holandesa, que tiene un bonito hotel, de nombre Bildelberg, en el que se formó un club... ¿recuerdan?, que hace poco se reunió en Sitges (que ya es ir de camuflaje...). Qué, cómo y desde dónde se gobiernan nuestras democracias imperfectas es algo que, llegados a este punto, habría que preguntar a Pilar Urbano, lo que tampoco sé si nos iba a llevar muy lejos.
PD: dedicado con cariño a Hayat Ben Saydi, bellìsima argelina, que siempre será ella.
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